Los compositores, los creativos, los escritores, los artistas en general comparten mucho de lo que hacen, pero pocos se atreven a dictar lo que manda únicamente su propio corazón buscando alivio en la belleza sincera. La vergüenza de ser descubiertos como un ser vulnerable o delicado, romper con fuerza expresando algo muy diferente, muchas veces oculta algo que sin saber es su propio tesoro.
En esta imagen, realicé un Talismán personalizado para que la persona recuerde que cuando conecta con la creación musical, debería fluir desde el centro de sí mismo, sin la aprobación que exige el exponerse ante un público cada vez más inclinado a juzgar sin criterio o influenciado por corrientes ajenas a su sentir.
Las teclas que se curvan hacia adentro, la paloma que emerge de las notas, la manzana en el centro como semilla de conocimiento propio… todos los elementos fueron elegidos para anclar una sola verdad: tu música ya existe antes de que alguien la escuche. Crearla es el acto sagrado. Compartirla es opcional.
Este talismán vive ahora sobre un piano Wm. Knabe & Co. — un instrumento con más de un siglo de historia — como recordatorio de que la música auténtica no envejece, porque nunca buscó aprobación.